11 de marzo de 2010

Algo + que una escultura asentada

Bajo la eterna mirada de una vista marítima panorámica, yergue de la tierra ante nuestros pies una estructura vertical, delgada y oxidada, donde se eleva hacia el cielo, rompiendo con el carácter virginal del espacio natural.

Pero somos atraídos hacia este alto Totem, porque él nos habla o canta en una lengua que se entiende como su materna. Bajo la cierta simpleza exterior, la apariencia, se construye por el subsuelo todo un entablado de ingeniería bien pensado y estructurado, donde la fuerza del mar, el movimiento y empuje de las olas, hace poner en marcha el funcionamiento de todo el mecanismo, dando principio y sentido a la obra. Según la dirección del mar entra por unos determinados orificios que al penetrar hacen resonar produciendo un sonido determinado, creando notas de tonalidades distintas arbitrarias, cuya fuerza particular del romper de olas se verá manifestada en el volumen de estos sinuosos compases, así como cuando la brisa está en calma solo se llega a percibir silbidos que esperan con impaciencia la llamada feroz del vientre hambriento de engullir.

Entonces comprendemos que su lengua materna es muy antigua y literaria, hablándonos del mismo origen, del ritmo natural y de la vida frenética expresada en un canto bello de la Madre Naturaleza.





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