3 de marzo de 2010

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Donde, si tuviera que resumir los hechos acaecidos en base a comentarios formulados previamente, el título debería ser tan largo como el capítulo, lo cual va en contra de la costumbre.

Carta a una estudiante y gran amiga en Manchester:

-Te lo tenía que contar:

qué bonito es soñar!!
Esta noche, entre delirios y sudores, debido a un espontáneo resfriado, con bufanda al cuello, pantalones de pitillo y camisa interior de abuelo para todo ello empanado y rebozado por medio de sábanas, mis ojos se han cerrado..

Me encontraba imaginando un paraje reconocible pero simbiótico, debido a un samblaje mental al más estilo Photoshop. Entre la zona periférica se podía entrever los canales llenos de agua y la parte del río que afloraba casi al mismo nivel del suelo. Y a la orilla, el edificio donde me hallo ahora y con el que he convivido más de tres años, la facultad manchega de Bellas Artes (edificio Antonio Saura).

La gente estaba en sintonía con el medio. Había una pista de atletismo, carriles-acera, corriendo por ellos deportistas mañaneros. Al lado, una senda ciclista, cuyo paso transitaban trabajadores uniformados dispuestos a realizar sus respectivos trayectos. Los mayores de edad contemplaban sentados el paraje, estudiantes en césped tumbados, reían y charlaban de temas caprichosos. El entorno era muy apropiado para disponer la ciudad en función del ciudadano, libre y bien acomodado. Gente de actividad, que con humildad, sabían disfrutar en comunidad.

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